En un coworking encontré al socio perfecto
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En un coworking encontré al socio perfecto

Cuando decidí dejar la empresa donde trabajaba y comenzar mi propia compañía de marketing decidí rentar una oficina en un coworking, lo único que hice fue busca ‘coworking Reforma’ en Google y encontré una compañía que me ayudó a encontrar el lugar perfecto. La renta era bastante accesible y me permitiría comenzar a crecer el mundo profesional. Antes les explico lo que es un coworking por si no tienen claro lo que es. Un coworking es un lugar donde se reúnen profesionales de distintas disciplinas para realizar sus labores diarias, a través de la renta de espacios para sus pequeñas o medianas empresas. En dicho lugar comparten no solo mobiliario, también experiencias y comparten ideas sobre el proyecto en el que están trabajando. Fue en este intercambio de ideas cuando conocí a un hombre que se convertiría en mi socio y en un gran amigo.

Su nombre es Francisco, un periodista y escritor que rentó una oficina donde trabajaba con otras dos personas en una revista digital. Yo mientras trabajaba con mi único socio, buscando clientes que quisieras posicionarse en los buscadores web a través del SEO o el SEM, es decir, ya sea de forma orgánica o pagada. Un día que mi socio se fue a comer, yo decidí ir a degustar mis alimentos a la cafetería del lugar, donde me encontré con el periodista, quien también estaba solo. Decidí sentarme en su mesa y comenzamos a platicar. Me contó sobre el proyecto en el que estaban trabajando y yo le platiqué un poco del mío. Las impresiones me decían que no había forma en que nos pudiéramos ayudar el uno del otro. Durante la plática me dejó leer algunas de sus publicaciones. No tenía un estilo periodístico, parecía más el verso de una novela o un cuento. Tenía una facilidad de palabra asombrosa y una creatividad fuera de serie. Nos despedimos y nos fuimos a trabajar.

Un día un cliente con el que trabaja posicionando su empresa de plástico me preguntó si conocía a alguien que pudiera ayudarlo a crear contenido para el blog de su página y que además llevara sus redes sociales. Le dije que me diera una semana para encontrar al candidato perfecto. Pero esto era mentira, lo que en realidad estaba pensando era unirme con mi amigo periodista para que comenzáramos una empresa de marketing más grande, donde su don con las letras y mi conocimiento digital nos hicieran muy grandes. Aceptó unirse y le comenté a mi cliente sobre la alianza, por lo que nos dejó manejar sus redes y crear el contenido. Los clientes llegaban en gran cantidad, gracias al buen posicionamiento y a los extraordinarios contenidos y posteos de mi socio.

Después de un tiempo, el éxito estaba en nuestras puertas, creamos una empresa de marketing digital especializada en posicionamiento y contenido y con los ingresos pudimos salirnos del coworking para tener nuestras propias oficinas y un gran equipo de trabajo. Además, contamos con el dinero suficiente para que su revista digital se convirtiera en una impresa. Compartíamos empresas, sueños y el éxito. Encontré al socio perfecto.