| Reflexion sobre Diplomado en Sinaloa 2008 |
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| Escrito por Sebastiao Pinheiro y Jairo Restrepo | |
| viernes, 10 de octubre de 2008 20:41 | |
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Una reflexión a partir del séptimo Diplomado Internacional de Agricultura Orgánica, Cromatografía de suelos y Permacultura, en la Universidad Autónoma de Sinaloa El cambio de matriz tecnológica, es un proceso que también esta acelerado en el noroeste mexicano. La “matriz química” de la agricultura industrializada, con su comodidad sigue dejando profundas huellas y múltiples víctimas en el medio rural, entre los campesinos y asalariados del campo. En todo el mundo: por cada logro o éxito agroindustrial, hay cinco o más personas empobrecidas, marginadas o excluidas. La situación internacional en la agricultura mundial es intolerable e insostenible por su voracidad antisocial, pues todo lo químico que permea el espacio productivo entre las personas más humildes del campo es muerte, contaminación y violencia. En la actual matriz tecnológica sentimos nostalgia, pues en cualquier propiedad, finca o rancho mexicano encontrábamos cuajada o un alimento fermentado regional (tepache, colonche, tuba, tejuino, pulque etc.). Lo fantástico era la gran diversidad de aromas y sabores, fruto de la diversidad de los inóculos, materias primas y condiciones ambientales de cada lugar. Todo fue suplantado o eliminado por la avaricia de la matriz química y su comodidad; ahora, en este nuevo proceso de dominación tecnológica, descubrimos el precio que hemos pagado, pues no tenemos la mínima base cultural para ejercitar la nueva matriz de la biotecnología. El problema que se está encontrando en la frontera del cambio de matriz tecnológica a biotecnológica es que, durante su transición hay; ansiedad, aventurerismo, desarrollismo, desconocimiento, codicia y oportunismo entre técnicos y asesores, fruto de una; erosión cultural, enseñanza de formación estrecha y ausencia de investigación legitima para la nueva matriz. Esto queda claro cuando vemos técnicos, investigadores y estudiantes desesperados, buscando cualquier receta que se pueda aplicar a una determinada situación en el campo pues, si bien nadie quiere quedar ultrapasado, el cambio de matriz está dejando un gran contingente técnico fuera del mercado. Partiendo del Principio de Hipócrates: “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”, integrado al Principio de la Trofobiosis de Francis Chaboussou: “En suelo sano, hay plantas sanas y, alimentos sanos producen salud humana y animal”. La transición de la matriz química a la biotecnología necesita una base sólida de formación universal con conocimientos básicos, donde; se reconozca y se valore la sabiduría cultural de los ancestros y se permitan estrategias para el cambio; sin embargo, a cada día, esto quedó más difícil de conjugar por el enajenamiento de muchos Centros Universitarios, Burocracia e Investigación Agronómica. Las universidades están huérfanas de conocimiento, deforman y adiestran personas en tecnologías aplicadas, muchos profesores son, mas verdugos que educadores decentes, pues sus métodos arcaicos de evaluar una enseñanza esta predeterminada por el mejor postor, la industria. La universidad (si es que todavía así la podemos llamar) corrompe al ser, le niega el derecho de pensar, le reprime toda iniciativa o ejercicio donde se pueda generar un nuevo sueño, una nueva utopía. El esquema es único, hay que obedecer y marchar, de lo contrario, el presupuesto o las nuevas inversiones tecnológicas quedan en el aire, pues en el argot (dicho o comentario) del capital financiero agroindustrial, pensamiento, ciencia y tecnología sin control, no genera crecimiento de capital o plusvalía. Esta situación crea problemas y pérdidas económicas muy serias para los campesinos interesados en cambiar a lo nuevo. Además, es aprovechado por transnacionales y corruptos que, deseosos de mantener sus privilegios, inventan nuevos “certificados”, “normas de inocuidad”,” fiscalización” y “otros esquemas lucrativos”, como prestación de servicios para la virtualidad de la economía en el cambio de matriz. Un ejemplo concreto es lo que esta ocurriendo con los biofertilizantes, compostas y caldos minerales, donde el desconocimiento básico (ignorancia) está buscando innovación con el agregado de elementos como sangre, huevos, agua de lombrices, residuos de pesca y otras sustancias complejas de alto grado de putrefacción y elevado costo, las cuales nada más conducen a una ecuación final de Sulfuros o Sulfatos, mismos que podrían ser hechos, de manera sana y económica, con estiércol o desechos y residuos abundantes en la propiedad (suero, rastrojos, algas, cenizas, harina de rocas etc.). La gravedad de esta problemática se extiende en todo el continente de América Latina, donde fácilmente encontramos, en manos de muchos técnicos y tiendas comerciales, formulas milagrosas que venden aguas putrefactas de ducha de lombrices, como “productos humificados de buena calidad”. En muchos casos hemos verificado que en las mezclas de los mismos, existe un gran contenido de fertilizantes químicos formulados a base de nitrógeno, “EN TIERRA DE CIEGOS EL TUERTO ES REY”. Apenas hace un par de días, regresamos de Quito, Ecuador, donde tuvimos la posibilidad de hacer un intercambio de experiencias con los productores lecheros de la asociación Holstein Friesian del Ecuador. Estaban presentes técnicos, productores, extensionistas y algunas ongs. El tema central de la preocupación era “La agricultura orgánica como sustitución de insumos”. Como quien dice, nos buscaron para hacer un milagro terrenal imposible. Los precios de la tecnología moderna (si así se le puede llamar a ciertos absurdos que hacen) los asfixia y los tiene desesperados, por no decir que los está llevando a la banca rota. Asesorados por técnicos que pertenecen a la formación de la fertilización lineal de los fertilizantes formulados (NPK), buscan en vano “la rentabilidad con el uso más eficiente de los fertilizantes”, como diría mi abuelo: “El muerto, antes de llegar a su estado de rigor mortis, estira las patas”. La situación es grave cuando no hay, por parte de los técnicos, el espacio cerebral para el análisis de la situación de un manejo ganadero cada vez más independiente de insumos externos, el sentido común y la lógica se vuelve ausente para tratar de solucionar la situación a partir del manejo de los recursos generados al interior de la propia ganadería. Entre otros factores, reconocer que los fertilizantes cada vez son más caros, que las lluvias con su persistencia están afectando las tierras, que las bajas temperaturas y la poca luminosidad afectan el crecimiento de los pastos y la salud de los animales; no atreverse a rediseñar esta situación de dependencia con la participación directa de los productores, es insensatez y necedad tecnológica, que en nada resolverá la grave situación, pero que fortalece la estéril idea de continuar buscando cual es el mejor fertilizante, donde el lucro por parte de la industria es lo único asegurado. Mientras que en esta situación, los técnicos y productores tengan la ilusión de que leche es sinónimo de forraje y alimento comercial balanceado, continuaremos con la insensatez “miando fuera del tiesto” para darle la mejor salida a la gravedad del problema. La vergüenza ajena me invade cuando veo que los técnicos, por falta de conocimientos, tratan de solucionar la agonía y el desespero económico de los productores lecheros con el asombro de la oferta de nuevas tecnologías. Hay y tienen de todo, insumos, información, riqueza material, etc., pero les hace falta mucho valor agregado SABIDURÍA, SABER, SABOR Y CONOCIMIENTO para entender la vida del suelo como un requisito indispensable para la producción de un litro de leche. “SABER LOGRAR UN LITRO DE LECHE A PARTIR DEL ENTENDIMIENTO DE LA VIDA EN EL SUELO AL INTERIOR DE LA PARCELA, ES MAS SALUDABLE QUE TENER UN LITRO DE LECHE A PARTIR DE UN ALIMENTO BALANCEADO VENDIDO POR LA INDUSTRIA” ; he aquí la diferencia para comprender la riqueza de los que “solo saben” y la pobreza de los que “solo tienen y compran insumos”, Para sanar esta situación, en los diplomados del COAS integramos la ciencia de la “Cromatografía de Suelos” que permite al campesino, productor y técnico acompañar, hombro a hombro, las tecnologías y sus impactos sobre las tierras y alimentos. Esto, al contrario de los certificados y normas referidas, es una credencial genuina de la competencia y honestidad campesina, controlada por él mismo, de acuerdo a los Principios Hipocráticos y Trofobióticos. Felizmente, los estudios de Pfeiffer, iniciados en Alemania en 1920, continuados en Suiza y concretizados en EUA después de la Segunda Guerra Mundial, son un instrumento tecnológico barato y accesible a los campesinos, técnicos y estudiantes para acompañar las operaciones vivas de la agricultura ecológica, determinando la “Salud del Suelo”. En Alemania se están realizando tesis de doctorado sobre la cromatografía de Pfeiffer y, dentro de poco, los laboratorios de biotecnología estarán ofreciendo los “Kits de Cromatografía” por un alto precio en el mercado. Sin embargo, es posible realizar los mismos análisis en cualquier rancho, finca o parcela para medir los impactos del uso de biopreparados artesanales de buena o de mala calidad (aguas de lombrices, lombri-compostas, biofertilizantes y otros). Elevar el valor de los biopreparados caseros e industrializados es la preocupación y prioridad en las capacitaciones del COAS, donde los Cromatogramas de Pfeiffer tienen una relevancia especial para darle seguimiento gradual a estas prácticas. La cromatografía tiene la ventaja de ser una técnica cualitativa rápida y de fácil ejecución en el campo, donde con la experiencia vamos conociendo cada vez más el mejoramiento o el empobrecimiento de nuestros suelos. “Mientras que la industria siempre esta con el ojo en el bolsillo del productor; el productor, con la cromatografía siempre esta con el ojo en la vida del suelo”.
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| Actualizado ( sábado, 11 de octubre de 2008 06:50 ) |