Algunas de las actividades del COAS en Latinoamérica durante el último trimestre del 2009 Imprimir
Escrito por Jairo Restrepo Rivera   
martes, 29 de diciembre de 2009 09:14

Después de participar directamente en más de 25 actividades (conferencias, diplomados, cursos, entrevistas y consultorias) durante los meses de octubre y noviembre del presente año (2009), el COAS (Brasil, Colombia y México); continua con la opinión  que el Protocolo de Kyoto se desvirtuó y solo represento pan y circo. El mundo se “preparo” para el segundo round,  la conferencia de la ONU sobre el cambio climático de Copenhague (UNFCCC); las conclusiones son obvias, el riesgo del Cambio Climático aumentó, mucho fue propuesto y poco hecho, aparte de maniobras diplomáticas con finalidades científicos mercantiles y financieros.

 

La solución del riesgo de Cambio Climático pasa inexorablemente por la agricultura y la naturaleza (océanos), requiriendo la participación de todos los ciudadanos y no de las directivas populistas o autoritarias para la captura de Carbono en el suelo, economía de la calidad del agua, eliminación de los gases del Efecto Invernadero y la regulación climático-fenológico.

 

Durante el periodo de la agricultura industrial de matriz química-financiera, la devastación de la naturaleza y la imposición de una agricultura con despilfarro energético (donde se gastaba 10 unidades BTU para producir una unidad de alimento), la actividad agrícola pasó a producir los gases de efecto invernadero en lugar de auto regularlos y transformarlos.

 

El ejemplo es tácito: más del 85% de los gases destructores de la Capa de Ozono eran en producidos por la agricultura (con predominancia del Bromuro de Metilo).   En el Protocolo de Montreal, muchos países incrementaron (falsamente) sus estadísticas en las cantidades de uso de bromuro para alargar la vida de las empresas productoras.

 

Después del fracaso de Kyoto, las mismas fuerzas (utilizando la propaganda de los medios de comunicación) ahora buscaron renovarse en Copenhague, pero no debemos permitir que gobiernos, bancos y diplomacia de transnacionales articulen sus nuevos negocios con el apoyo de la hipocresía de las Naciones Unidas.

 

En los sistemas de producción agropecuaria, la palabra de moda es “inocuidad”.  Ella debería ser pautada en higiene, pero es manipulada por la industria química para prolongar su status quo y mantener la oferta de su tecnología (ultrapasada) por sus altos riesgos para la humanidad, vida y clima del planeta.  En la égida de la matriz biotecnológica, no podemos pensar en uso de química para la higiene e inocuidad, por los riesgos para la humanidad, vida y clima del planeta, cuando: A través del uso de coberturas biodiversas,  abonos verdes y principalmente, uso de harinas de rocas, se puede contra restar la corrosión química de la fijación del carbono y demás gases del efecto invernadero; alcanzándose los principios de la trofobiosis y éxito que garantiza la producción higiénica de alimentos de calidad, sin los riesgos de contaminación química para la salud de la humanidad y del planeta.

 

Es posible y necesario que los movimientos sociales de todos los países productores, después de Copenhague, exijan el ajuste en las políticas públicas multilaterales e internacionales de sostenibilidad para que la agricultura con autonomía y más allá del interés mercantil monopólico de transnacionales o disfraz de “ayuda técnica agroecológica”, consiga estimular y recompensar su más rápida transición hacia la producción orgánica bajo manos campesinas y relaciones sociales. Con este sentido, el COAS, viene cumpliendo con su modesta parte, facilitando procesos educativos e interactuando con campesinos y estudiantes en la transformación energética de la agricultura y pecuaria, con principios de la matriz biotecnológica en manos campesinas, eliminando o sustituyendo la utilización de los perniciosos agrotóxicos o venenos, que impiden la acumulación de carbono en el suelo y que producen gases que aceleran el cambio climático.  Con todo, las actuales normas nacionales e internacionales de inocuidad de forma desvirtuada se contraponen o impiden acciones, aumentan  encargos y costos para los productores y campesinos, que ni siquiera las comprenden.

 

Si tuviéramos algunos momentos sanos para reflexionar  o en lo mínimo si tuviéramos un espacio natural para contemplar, saltaría en nuestras mentes o aparecería frente a nuestros ojos que la homogenización es un fenómeno o señal que algo inicia o evoluciona de un estado hacia otro; por otro lado, también puede ser un señal de un proceso de involución o deterioro de algo. Sin embargo, cuando contemplamos un espacio o ecosistema en su estado natural de clímax forestal o en proceso hacia el logro del mismo, podemos observar que lo más natural es la manifestación de lo heterogéneo o lo diferente, es justamente ese estado de cosas, lo que hace que esos ecosistemas sean más o menos vulnerables a cualquier acción o intervención humana. “Las diferentes manifestaciones biológicas sobre el interior y la parte superior de la tierra, son la fiel fotografía de las diferentes relaciones biológicas, físicas y químicas que también suceden a nivel interior y superior de la tierra”

 

A ejemplo, contemplaríamos en la naturaleza heterogeneidad de colores verdes, flores de miles de colores y aromas, alturas de las más diversas abajo, arriba y sobre cualquier superficie ya sea en la tierra o sobre el mismo vegetal de forma epifita. Saltaría la sincronización y armonía de la manifestación de las diferentes formas de energía natural como el movimiento y luz, las cuales se  transforman constantemente en entropía para volver a ser de nuevo la parte y el todo.

 

Por lo tanto, las diferentes técnicas que se vienen incrementando en la forma de una normativa burocrática para que los diferentes tipos de suelos en las zonas productoras de frutales permanentes de aguacate, mango, cítricos entre otros, para que, en América Latina se manejen homogéneamente con o sin ninguna cobertura vegetal, no es la manera mas adecuada para salirle al paso a una producción orgánica de frutales saludables para el beneficio de la salud del consumidor y alcance económico de los campesinos y productores.

 

Por ejemplo, cuando la norma de la inocuidad mexicana, exige el control de una cobertura vegetal en el cultivo de los aguacates, ya sea de forma química con la aplicación de herbicidas o de forma mecánica, los impactos son muy graves y se hacen sentir a corto y largo plazo. Entre otros y de forma muy sintetizada los principales impactos que estas prácticas químicas generan son:

 

  1. Contaminación de aguas.
  2. Contaminación ambiental
  3. Simplificación de los ecosistemas
  4. Dependencia de insumos y menos ingresos
  5. Destrucción de la estructura del suelo
  6. Destrucción de la armonía de la solución bioquímica del suelo
  7. Destrucción de la materia orgánica del suelo
  8. Destrucción de la biología del suelo y su relación física y química
  9. Destrucción del proceso y las reservas de humus.
  10. Aumento de las condiciones de evapotranspiración
  11. Aumento de la liberación de fuentes de carbono para la atmósfera
  12. Aumento del efecto invernadero con concentración de residuos químicos
  13. Aumento del stress hídrico y dependencia de sistemas de riego
  14. Erosión del suelo
  15. Aumento de la vulnerabilidad del cultivo para hospedar insectos y enfermedades
  16. Empobrecimiento y exclusión campesina
  17. Destrucción de la salud de los campesinos y  consumidores

 

Por otro lado, el manejo de la cobertura vegetal del aguacate de forma mecánica con guadañas, rastras o desvaradoras como en muchos casos es exigido a los productores mexicanos, provoca una súper especialización de la cobertura del cultivo, principalmente con el predominio de plantas gramíneas y ciperáceas, provocando entre otros fenómenos:

 

  1. Una simplificación de la cobertura: altura, profundidad y densidad
  2. Agotamiento selectivo de la fracción mineral del suelo
  3. Vulnerabilidad del cultivo para el ataque de insectos y enfermedades
  4. Aumento constante de la tasa de evapotranspiración
  5. Aumento de la compactación del suelo por impacto de la mecanización
  6. Desestructuración del suelo y aumento de la liberación de calor para el medio ambiente, por la baja capacidad de la disipación del mismo
  7. Cambios drásticos en las relaciones físico químicas y biológicas de los elementos del suelo, por la falta de oxigenación y modificaciones en las relaciones del pH.
  8. Disminución gradual de la capacidad de retención de humedad
  9. Parálisis gradual de la geoevolución de la capa agrícola del suelo.
  10. Bloqueo mineral de algunos elementos
  11. Menor capacidad de infiltración de agua y automáticamente una mayor escorrentía
  12. Baja diversidad mineral disponible para los cultivos
  13. Especialización y agotamiento total de las relaciones biológicas del suelo hasta su inmovilización natural de la nutrición
  14. Mayor tasa de liberación de carbono para el medio ambiente
  15. Producción de frutas de pésima calidad nutraceutica
  16. Disminución gradual de la producción y costos cada vez más elevados para producir.

 

Lo que se esconde entre cortinas a corto plazo con el incremento de la especialización del suelo con un solo tipo de cobertura es caer en la tentación de incrementar nuevamente la mecanización de los suelos, con la utilización masiva de herbicidas, fungicidas, insecticidas y abonos altamente solubles; y porque no decirlo, hasta una nueva oferta de bio insumos estarán en la boca de la mismas multinacionales para responder a estos “nuevos males” de la agricultura, para hacerla sostenible para sus bolsos. Entonces nada cambiara, la industria es capaz de colocarle nombres nuevos a cosas viejas, con la finalidad de mantener la eugenia agroindustrial. Muchos agrónomos renovaran sus viejos vicios de corrupción y se sentirán aliviados al ingresar a un doctorado en agroecología, para sentirse libres de todo mal y pecado. Pero que cambiara?

 

Para el caso de los productores de aguacate en México, la situación se agrava por la reducción drástica de los sistemas de polinización que necesita este cultivo para obtener una fruta de excelente calidad para el mercado de productos orgánicos que cada vez crece y es más exigente. Por otro lado, a pesar de la  excelente calidad de clima y suelos de origen volcánico que poseen los mexicanos para la producción de esta fruta en el estado de Michoacán, muchos terrenos se encuentran altamente afectados por la utilización masiva de venenos en este cultivo, principalmente cuando el herbicida Faena entra afectar directamente las relaciones biológicas, físicas y químicas de estas tierras. Pues en muchos casos, la parálisis de la descomposición de la materia orgánica y la integración de las relaciones húmicas es una constante que verificamos con los análisis cromatográficos en la calidad de estos suelos.

 

Con la finalidad de continuar apoyando la construcción de una agricultura más sana entre y en manos campesinas, el COAS Brasil, Colombia y México viene dando énfasis en la utilización de la harina de rocas o “polvo de piedras” para restablecer la armonía de la salud de los suelos en América Latina. Fue así como concentro sus esfuerzos en realizar durante los meses de octubre y noviembre 4 encuentros internacionales sobre la utilización de la harina de rocas para recuperar la salud de gradada de los suelos. Los eventos internacionales se realizaron en Colombia (Medellín y Cali), el Salvador y México. El impacto fue contundente con la demostración de los resultados que se vienen obteniendo en manos campesinas con  remineralización en más de una docena de países. El Primer encuentro internacional de harinas de rocas y el taller de regeneración de la salud del suelo que se realizo en México, conto con el apoyo directo de la Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de la Ciénaga, localizado en el municipio de Ocotlán, Jalisco.

 

El suelo es como todo ser vivo, si lo maltratamos y lo sobrecargamos morirá, también posee una historia geológica que le permitió cooevolucionar a la par de la vida sin distinguirse la parte del todo (El mineral y la vida). Esta relación endosimbiotica y mineral, le permitió a la vida desarrollar un sistema inmunológico que lo transmite incansablemente en cualquier sistema natural que tenga paz para expresarlo. Cualquier manipulación en cualquier laboratorio no será capaz de reproducir esta autenticidad que manifiestan los minerales con ánima. Esa memoria y el respeto por la misma, es la que nuevamente nos hará viables como especie. La gran mayoría de los técnicos buscan soluciones descabelladas para cosas que tienen respuestas sencillas. El vacio que poseemos por la falta de contemplación y conocimiento lo queremos rellenar de forma ilusa con un consumismo de ideas tecnológicas que a cada día nos hace más vulnerables.

 

La clausura del evento internacional  de harinas de rocas que realizamos en México del 30 de noviembre al 2 de diciembre del presente, estuvo a cargo del Director de la División de Desarrollo Biotecnológico de la Universidad de Guadalajara, Honorable Maestro Pedro Javier Guerrero Medina, el cual con su propia voz nos condujo por un momento a navegar por el origen geológico de la inmunología cuando manifestó públicamente “: “Yo soy microbiólogo, microbiólogo-alimentar y trabajé mucho tiempo en plantas de alimentos. Estamos regresando a tratar con la protección del alimento.  La mejor protección del alimento es la misma flora nativa que tenía donde se cultivó y desarrollo un tipo de resistencia natural.  Con eso se fortalece la calidad del producto que lo torna totalmente higiénico, libre de contaminación de los avances tecnológicos.  Particularmente estoy trabajando con próbióticos…….”. 

Estas sabias palabras, nos señalan el camino más sano para producir un aguacate con una verdadera inocuidad sostenida por la propia naturaleza desde que se fundo la sagrada vida en la tierra, sin la aplicación de ningún insumo.

 

Integrantes del COAS, Brasil, Colombia y México, Diciembre 04 del 2009.

Actualizado ( martes, 29 de diciembre de 2009 10:17 )