| Algunas de las actividades del COAS en Latinoamérica durante el último trimestre del 2009 |
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| Escrito por Jairo Restrepo Rivera | |
| martes, 29 de diciembre de 2009 09:14 | |
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La solución del riesgo de Cambio Climático pasa inexorablemente por la agricultura y la naturaleza (océanos), requiriendo la participación de todos los ciudadanos y no de las directivas populistas o autoritarias para la captura de Carbono en el suelo, economía de la calidad del agua, eliminación de los gases del Efecto Invernadero y la regulación climático-fenológico.
Durante el periodo de la agricultura industrial de matriz química-financiera, la devastación de la naturaleza y la imposición de una agricultura con despilfarro energético (donde se gastaba 10 unidades BTU para producir una unidad de alimento), la actividad agrícola pasó a producir los gases de efecto invernadero en lugar de auto regularlos y transformarlos.
El ejemplo es tácito: más del 85% de los gases destructores de la Capa de Ozono eran en producidos por la agricultura (con predominancia del Bromuro de Metilo). En el Protocolo de Montreal, muchos países incrementaron (falsamente) sus estadísticas en las cantidades de uso de bromuro para alargar la vida de las empresas productoras.
Después del fracaso de Kyoto, las mismas fuerzas (utilizando la propaganda de los medios de comunicación) ahora buscaron renovarse en Copenhague, pero no debemos permitir que gobiernos, bancos y diplomacia de transnacionales articulen sus nuevos negocios con el apoyo de la hipocresía de las Naciones Unidas.
En los sistemas de producción agropecuaria, la palabra de moda es “inocuidad”. Ella debería ser pautada en higiene, pero es manipulada por la industria química para prolongar su status quo y mantener la oferta de su tecnología (ultrapasada) por sus altos riesgos para la humanidad, vida y clima del planeta. En la égida de la matriz biotecnológica, no podemos pensar en uso de química para la higiene e inocuidad, por los riesgos para la humanidad, vida y clima del planeta, cuando: A través del uso de coberturas biodiversas, abonos verdes y principalmente, uso de harinas de rocas, se puede contra restar la corrosión química de la fijación del carbono y demás gases del efecto invernadero; alcanzándose los principios de la trofobiosis y éxito que garantiza la producción higiénica de alimentos de calidad, sin los riesgos de contaminación química para la salud de la humanidad y del planeta.
Si tuviéramos algunos momentos sanos para reflexionar o en lo mínimo si tuviéramos un espacio natural para contemplar, saltaría en nuestras mentes o aparecería frente a nuestros ojos que la homogenización es un fenómeno o señal que algo inicia o evoluciona de un estado hacia otro; por otro lado, también puede ser un señal de un proceso de involución o deterioro de algo. Sin embargo, cuando contemplamos un espacio o ecosistema en su estado natural de clímax forestal o en proceso hacia el logro del mismo, podemos observar que lo más natural es la manifestación de lo heterogéneo o lo diferente, es justamente ese estado de cosas, lo que hace que esos ecosistemas sean más o menos vulnerables a cualquier acción o intervención humana. “Las diferentes manifestaciones biológicas sobre el interior y la parte superior de la tierra, son la fiel fotografía de las diferentes relaciones biológicas, físicas y químicas que también suceden a nivel interior y superior de la tierra”
A ejemplo, contemplaríamos en la naturaleza heterogeneidad de colores verdes, flores de miles de colores y aromas, alturas de las más diversas abajo, arriba y sobre cualquier superficie ya sea en la tierra o sobre el mismo vegetal de forma epifita. Saltaría la sincronización y armonía de la manifestación de las diferentes formas de energía natural como el movimiento y luz, las cuales se transforman constantemente en entropía para volver a ser de nuevo la parte y el todo.
Por ejemplo, cuando la norma de la inocuidad mexicana, exige el control de una cobertura vegetal en el cultivo de los aguacates, ya sea de forma química con la aplicación de herbicidas o de forma mecánica, los impactos son muy graves y se hacen sentir a corto y largo plazo. Entre otros y de forma muy sintetizada los principales impactos que estas prácticas químicas generan son:
Por otro lado, el manejo de la cobertura vegetal del aguacate de forma mecánica con guadañas, rastras o desvaradoras como en muchos casos es exigido a los productores mexicanos, provoca una súper especialización de la cobertura del cultivo, principalmente con el predominio de plantas gramíneas y ciperáceas, provocando entre otros fenómenos:
Lo que se esconde entre cortinas a corto plazo con el incremento de la especialización del suelo con un solo tipo de cobertura es caer en la tentación de incrementar nuevamente la mecanización de los suelos, con la utilización masiva de herbicidas, fungicidas, insecticidas y abonos altamente solubles; y porque no decirlo, hasta una nueva oferta de bio insumos estarán en la boca de la mismas multinacionales para responder a estos “nuevos males” de la agricultura, para hacerla sostenible para sus bolsos. Entonces nada cambiara, la industria es capaz de colocarle nombres nuevos a cosas viejas, con la finalidad de mantener la eugenia agroindustrial. Muchos agrónomos renovaran sus viejos vicios de corrupción y se sentirán aliviados al ingresar a un doctorado en agroecología, para sentirse libres de todo mal y pecado. Pero que cambiara?
Con la finalidad de continuar apoyando la construcción de una agricultura más sana entre y en manos campesinas, el COAS Brasil, Colombia y México viene dando énfasis en la utilización de la harina de rocas o “polvo de piedras” para restablecer la armonía de la salud de los suelos en América Latina. Fue así como concentro sus esfuerzos en realizar durante los meses de octubre y noviembre 4 encuentros internacionales sobre la utilización de la harina de rocas para recuperar la salud de gradada de los suelos. Los eventos internacionales se realizaron en Colombia (Medellín y Cali), el Salvador y México. El impacto fue contundente con la demostración de los resultados que se vienen obteniendo en manos campesinas con remineralización en más de una docena de países. El Primer encuentro internacional de harinas de rocas y el taller de regeneración de la salud del suelo que se realizo en México, conto con el apoyo directo de la Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de la Ciénaga, localizado en el municipio de Ocotlán, Jalisco.
El suelo es como todo ser vivo, si lo maltratamos y lo sobrecargamos morirá, también posee una historia geológica que le permitió cooevolucionar a la par de la vida sin distinguirse la parte del todo (El mineral y la vida). Esta relación endosimbiotica y mineral, le permitió a la vida desarrollar un sistema inmunológico que lo transmite incansablemente en cualquier sistema natural que tenga paz para expresarlo. Cualquier manipulación en cualquier laboratorio no será capaz de reproducir esta autenticidad que manifiestan los minerales con ánima. Esa memoria y el respeto por la misma, es la que nuevamente nos hará viables como especie. La gran mayoría de los técnicos buscan soluciones descabelladas para cosas que tienen respuestas sencillas. El vacio que poseemos por la falta de contemplación y conocimiento lo queremos rellenar de forma ilusa con un consumismo de ideas tecnológicas que a cada día nos hace más vulnerables.
Estas sabias palabras, nos señalan el camino más sano para producir un aguacate con una verdadera inocuidad sostenida por la propia naturaleza desde que se fundo la sagrada vida en la tierra, sin la aplicación de ningún insumo.
Integrantes del COAS, Brasil, Colombia y México, Diciembre 04 del 2009. |
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| Actualizado ( martes, 29 de diciembre de 2009 10:17 ) |